jueves, 4 de mayo de 2017

Las Guerras de los Minotauros, de Richard A. Knaak


En la inmensa mayoría de los libros y juegos ambientados en fantasía (Tanto de miniaturas como de rol, tablero, videojuegos,...), los Minotauros (Criaturas procedentes de los mitos griegos) son representados como adversarios malignos, salvajes y bestiales de los héroes o candidatos a ello: grandes y agresivos monstruos humanoides con cabeza bovina poseedores de una enorme fuerza y voracidad que suele ir pareja a una inteligencia limitada, en el mejor de los casos. Dungeons & Dragons no solo no se sustrajo a esa imagen de los Minotauros, es que la amplio, cimento y extendió, salvo por la excepción que se hace con Dragonlance.
En esta ambientación del primer juego de rol y base de una las sagas literarias de fantasía épica mas exitosas y rentables de finales del siglo XX y principios del XXI, nos muestra a los Minotauros como una raza con una civilización antigua que hunde sus raíces en otra mas antigua y augusta que ellos mismos. Son seres inteligentes que han desarrollado una cultura rica y compleja, que atesora y cultiva valores como el honor, la disciplina, la lealtad, el trabajo metódico y una mentalidad de pueblo orgulloso y perseverante, hasta llegar al punto de creer con firmeza de que son los justos herederos del mundo en el que viven y que son mejores que las razas que les rodean. Tienden al mal, pero no son irrevocablemente malignos y ademas su maldad es relativa, no es total y absoluta como otras razas. Este planteamiento tan novedoso de una raza de criaturas tan conocida, atrajo la atención de muchos. Pero, y pese al peso que tienen en las historias de Dragonlance y a ese interés generado, la verdad es que los Minotauros no han sido tan desarrollados como otras razas de Dragonlance o al menos de forma uniforme. Los suplementos del juego de rol, en especial los de la 2ª de de AD&D, trataban su trasfondo a medias y solo hasta la famosa Guerra de la Lanza. A partir de ese punto, los Minotauros eran tratados con cada vez menos profundidad a medida que avanzaba la historia. Para saber mas de los Minotauros habría que dirigirse a las exitosas novelas de la saga y en especial a las escritas por Richard A. Knaak.


Richard A. Knaak (28/05/1961 -), nacido en Chicago igual que Gary Gygax, puede ser llamado tranquilamente como “el escritor de los Minotauros de Krynn”, ya que al menos hasta donde yo se ha sido el único escritor de la saga que ha escrito libros con ellos como protagonistas. Al menos media docena (Relatos cortos y demás a parte). Hasta mediados de los 90, lo que mas sabíamos de los Minotauros, sin contar con los trabajos de Knaak, venia de la novela Theros Ironfeld (Vol. IV de la serie Guerreros de Dragonlance) de Don Perrin, suplementos para Dragonlance en AD&D 2ª  y nada mas. A partir de la historia de Kaz Dragonslayer, el honorable Minotauro que fue fiel amigo y compañero de armas del mismísimo Huma Dragonbane, Knaak fue desarrollando una serie de libros que descubrían mas cosas de estos seres y de su sociedad. Knaak no volvió a retomarlos hasta bien pasada la Guerra de la Lanza y dentro del conocido como el Verano del Caos, mostrando como les afecto la llegada de Caos en sus territorios, con la novela Reavers of the Blood Sea (1999, tres años después de su ultimo libro sobre los Minotauros), que se publico en español como Monstruos del Mar Sangriento. Prometo reseña para la semana que viene.
Pero habían sido novelas sueltas, que si bien se podían ir conectando unas con otras, no formaban una trilogía propia o algo similar. Hubo que esperar hasta la Guerra de los Espíritus para que tuvieran una trilogía para ellos: The Minotaur Wars (O Las Guerras de los Minotauros, en español).
Publicada entre 2003 y 2005, consta de los siguientes títulos: Night of Blood (Junio de 2003, traducida como Noche de Sangre), Tides of Blood (Abril de 2004, traducida como Marea de sangre) y Empire of Blood (Mayo de 2004, traducida al español como Imperio de Sangre). La edición que yo poseo, la inglesa original, es en tapa blanda de bolsillo, pero creo que hubo antes una en tapa dura, en un formato mas grande. En español se que salio fijo una en tapa dura y después creo que en tapa blanda (Como toda las novelas de Dragonlance y de D&D, salio de mano de Timun Mas). El primer tomo consta en total de 372 paginas e incluye un mapa de los territorios  de la zona del Mar Sangriento, un escueto prologo de Margaret Weis, una historia (Resumida) en 10 paginas sobre los Minotauros de Krynn para situar al lector en el contexto (Un excelente detalle, a mi entender) y al final un glosario de 19 paginas con términos y personajes que, para mi sorpresa, solo sale en el primer libro. El segundo tiene 371 paginas y solo tiene el mapa, que añade eso si los territorios entre Silvanesti y las Islas de las Brumas. El tercero y ultimo tiene 371 paginas también y el mapa (Esquemático) es de la capital del imperio de los Minotauros, Nethosak, en la isla de Mithas (Una curiosidad: en otros libros de Dragonlance sale cono Lacynes, que al parecer es el nombre “humano” de la ciudad y que deja de usarse tras la novela Reavers of the Blood Sea). En el segundo y tercer libro hay un somero resumen de lo ocurrido en el/los libro/s anterior/es y que es otro elemento que me parece muy positivo.
Las portadas, a color, son obra de Matt Stawicki (Me gusta mucho la ilustración de la portada del primer libro. De hecho, es un ilustrador fabuloso en mi opinión), mientras que los planos y mapas son de Denis Kauth.

Edición española, de manos de Timun Mas
La trama y la acción se sitúa tiempo después del Verano del Caos y justo en medio de la Guerra de los Espíritus. Los escenarios son diferentes localizaciones a lo largo del Imperio Minotauro (Pero sobre todo en la capital), tanto en tierra firme como en el mar, en Silvanesti,y en los reinos Ogros de Bölde y Kern
En el imperio Minotauro sigue reinando Chot Es-Kalin el Terrible. Tras mas de cuatro décadas de reinado indiscutible y tras el Verano del Caos, el imperio que gobierna esta plagado de corrupción y decadencia, con problemas económicos derivados de una mala administración y peor planificación, abandono de las obras publicas, fracasos militares,... por si fuera poco, los Minotauros se sienten abandonados por su dios y protector Sargas, que ha desaparecido junto con los demás dioses de Krynn tras el Verano del Caos. Los templos han quedado en ruinas y vacíos, salvo unos pocos. Las tradiciones van cayendo en desuso o se usan de forma interesada. En este ambiente tan poco edificante, destaca Hotak de-Droka, llamado “la Espada”, un prestigioso y poderoso general descontento con el régimen. Junto con sus hijos (Ardnor, Bastion, Maritia y Kolot) y sus leales lanza un rápido golpe de estado que acaba con Chot, su clan y sus aliados en una sola noche de brutales asesinatos, asaltos y fuego a lo largo de todo el imperio. Una noche que pasara a ser conocida en la historia, justamente, como la “Noche de Sangre”. Apoyando a Hotak y como parte vital del complot, esta su esposa y madre de sus hijos, Lady Nephera. Nephera es la suma sacerdotisa y fundadora de una secta conocida como Los Predecesores (Forerunners” en el original), cuyo credo afirma que los espíritus de los Minotauros muertos se quedan cerca de sus familiares, amigos y gente querida para guiarlos y aconsejarlos. Nephera actúa como médium entre los muertos y los vivos, y tiene el poder de verlos y comandarlos, usándolos como espías y asesinos, haciendo que la secta se vuelva el culto mas poderoso del imperio de los Minotauros. Sus poderes y la asistencia del brazo armado de la secta (Los fanáticos Defensores o “Protectors” en el original), guiado por su hijo Ardnor como líder, asegura el éxito prácticamente total del golpe de estado encabezado por su esposo.
 Solo unos pocos escapan a la inicial purga, entre ellos el capitán de la guardia del emperador, que es el general Rahm Es-Hestos y un sobrino de Chot, hijo del hermano pequeño de este (Gradic Es-Kalin), llamado Faros Es-Kalin. Faros es un joven Minotauro, mas interesado en la juerga y las borracheras que en las tradiciones de los suyos o su linaje, que se salva gracias a su fiel criado.
 Pese a esos pocos cabos sueltos, Hotak se corona emperador y empieza un ambicioso programa de reformas para devolver el esplendor perdido a los Minotauros e iniciar un programa militar expansionista. Pero su gobierno pronto empieza a chocar con la sociedad y hasta con su propio clan, al empezar a instaurar una serie de medidas radicales y potencialmente impopulares, incluida una alianza militar con los Ogros, los mortales enemigos de los Minotauros y la instauración de la monarquía hereditaria, cuando antes el trono se decidía en la arena.
Los primeros descontentos son aplastados sin piedad, muertos o enviados a campos de trabajos forzados, sin importar clan o posición social. Unos pocos sufren destinos aun peores. Se gesta, pues, una rebelión y una resistencia contra el nuevo emperador. Este desconoce, sin embargo, que el peligro para su reinado no solo viene de los rebeldes y los descontentos, y a medida que el tiempo transcurre la situación se vuelve mas convulsa e inmanejable para el, pese al éxito inicial derivado de sus medidas. Tiene el enemigo mas cerca de lo que cree. Esto va a dar pie a una guerra civil como nunca se ha visto entre los Minotauros, y que alcanzara nuevas cuotas de salvajismo y barbarie con el fin de la Guerra de los Espíritus, cuando los verdadero jugadores ocultos tras las acciones de las diferentes facciones de Minotauros en liza se muestren ellos y sus cartas.


La trilogía mantiene una linea regular y estable en cuanto a calidad literaria se refiere, lo que muestra al final un conjunto solido, en lineas generales. La narración es fluida y progresa a buen ritmo, mientras que las descripciones son abundantes y muy detalladas. Al mismo tiempo, se añaden datos de forma regular sobre los Minotauros, su historia y su mundo siempre que el contexto y el desarrollo de la historia lo permite, lo que se  traduce en que el lector puede hacerse una imagen bastante exacta de como serían tanto los personajes como su entorno, así como su trasfondo histórico. El autor, ademas, pone énfasis como ya hizo en Reavers of the Blood Sea por mostrar una continuidad con respecto a lo escrito anteriormente en la saga, aclarando o matizando cuando parece que hay una contradicción o un dato novedoso. Hay una gran cantidad de personajes en la historia, pero muchos tienen una aparición fugaz y un final abrupto (Y sangriento), lo que no evita en que se tome un tiempo para presentarlos adecuadamente, al contrario de otros autores que se limitan a esbozarlos, sobre todo  si no van a aguantar mas de dos párrafos. Añadir, con respecto a los personajes, que la alta mortandad de estos no tiene nada que envidiar a Canción de Hielo y Fuego, solo que Knaak le da una vuelta de tuerca  a lo que hace George RR Martín: Hay momentos en que piensas que un personaje ha muerto y un poco mas adelante reaparece, salvado de forma cuasi milagrosa de una muerte segura. Mas adelante se da otra vez con ese personaje otra situación peligrosa, pero pese a que parece que se salva de nuevo o eso crees, acaba  muriendo y unas lineas/párrafos mas tarde tienes la confirmación definitiva de su defunción. Eso hace que la perdida de personajes que a uno le puedan gustar sea un poco mas dolorosa, sobre todo cuando se salvan primero de un peligro mayor del que acaba con ellos.
Sería como si Rob Stark sobreviviese a la Boda Roja, pero muriese mas adelante  en una escaramuza a causa de una flecha perdida en la pierna, cuando tiene a tiro para vengarse a Rose Bolton.


A medida que avanza el libro primero y luego la trilogía, las escenas de acción no solo se vuelven mas abundantes, si no también mas salvajes y épicas, pero sin aumentar sustancialmente el detalle de las descripciones. Hay de todo, desde asesinatos en grandes mansiones a batallas campales entre ejércitos enteros, pasando por combates navales y duelos mano a mano entre dos combatientes o luchas gladiatoriales. En algunos momentos, tanto combate, tanta hacha alzándose y cayendo, sangre saltando y descripciones de heridas y mutilaciones se hace algo excesiva y repetitiva. Knaak parece querer evitar ciertos elementos escabrosos y lo que hace es reforzar otros mas “aceptables” en su lugar. Uno no va a ver escenas de amor/sexo salvo muy ligeramente insinuadas (Fiel al estilo Hickman de las famosas “escenas de bota”), por ejemplo, pero combates y luchas va a tener el lector de todos los tipos y gustos. Esto no viene a decir que solo hay combates y luchas. Hay también por ejemplo intrigas palaciegas, maniobras políticas y grandes eventos y fastos al lado de escenas cotidianas en una buena variedad de ambientes y dan mucha información sobre los hijos de Sargas. La magia tiene también su peso y hay ademas una pequeña pero cuidada selección de criaturas de esos rincones de Krynn.
Pero lo que mas abunda es la lucha, sin duda.
Por otro lado, las novelas no se centran por exclusiva en los Minotauros y se habla también con bastante profundidad y detalle de los Ogros. Ogros y Minotauros descienden del mismo tronco común (Los Irda), solo que mientras los primeros son los descendientes degenerados física y espiritualmente de sus ancestros, los Minotauros están cambiados físicamente sin degenerar ni intelectualmente ni espiritualmente, evolucionando en una sociedad diferente (Los Ogros simplemente han involucionado). Esto ultimo es aprovechado por Knaak para resaltar el perfil del Gran Lord Golgren, un peligroso y altamente inteligente ogro (Aunque a lo largo de la saga se sospecha que es un mestizo), usando su inteligencia, modeles, habla y hasta la vestimenta o aspecto para contrastar y resaltar el aspecto y las formas de sus congéneres ogros, al tiempo que se habla de su historia y sus orígenes como raza, recalcando sus puntos en común con la historia de los Minotauros, que son parientes pero enemigos mortales, hasta la entronización de Hotak. Golgren es un personaje muy interesante y que parece que tiene continuidad fuera de esta trilogía.
Lo malo de la inclusión de los Ogros es que hay abundantes escenas donde los Ogros hablan en su idioma (Mientras que apenas hay muestras del de los Minotauros, curiosamente) y no se nos traduce lo que dicen, por lo que hay que tratar de entender lo que dicen por el contexto y las pocas palabras sueltas que nos dicen que significan, perdiéndose información en el proceso de forma inevitable. Eso me parece un fallo muy grande y lamentable, sobre todo cuando se han tomado molestias tales como poner un glosario al final del primer libro o resúmenes de la historia en los principios. Mucho detalle para unas cosas y tan poco para otras. La calidad del resto y el esfuerzo puesto en la trilogía lo atenúan y salva la imagen global de la obra, aunque los pasajes donde salen los Ogros abundan a partir del segundo libro y con ellos los diálogos en lenguaje de los Ogros...con lo que conlleva.


Knaak es un escritor veterano en temas de fantasía, que ha puesto su pluma al servicio no solo de Dragonlance (El grueso de su producción literaria), si no también para obras de la altura como algunas de las Conan o novelas como las que se basan en los videojuegos de Blizzard Warcraft y Diablo, entre otras. Esa experiencia le permite manejarse en un amplio abanico de registros y usar toda clase de recursos literarios. Sin embargo, en esta trilogía ha decidido tirar de elementos mas bien clásicos con un toque personal.
Por ejemplo, a nivel de ambientación y sabiendo de donde surgen los Minotauros, usa elementos greco-latinos en abundancia para mostrarlos y describirlos. Si bien es cierto que se basa ampliamente en la Roma imperial como se había hecho desde que los Minotauros aparecieron en Dragonlance, no olvida sus orígenes griegos con el mito de Teseo y el laberinto de Minos y mezcla términos griegos con latinos, a veces sustituyendo prefijos o palabras latinas por su equivalente griego. Por ejemplo, para los mandos de las tropas de los Minotauros no dice “centuriones” o “decuriones” en el original como han hecho en la traducción española (Luego hablo de ello) sino de “hecturiones” y “decariones” (Hekturions y Dekarians en el original), al cambiar los prefijos latinos para centenas y decenas por sus equivalentes griegos. Me parece algo original y coherente, siendo a la vez bastante sencillo de hacer y muy inspirador.
En cuanto a la construcción de personajes, mezcla creaciones propias con arquetipos literarios clásicos como la figura del “comecarbones” (El mas improbable de los héroes improbables que acaba siendo el héroe de la historia), solo que a veces les da un giro o un toque especial. Así, por ejemplo, el comecarbones de esta trilogía no pasa  a ser el héroe a partir de un proceso vital con experiencias acumuladas, si no que en esta trilogía el comecarbones entra en una espiral descendiente  en el que se convierte en un personaje brutal y siniestro, en alguien que para acabar son sus enemigos se vuelve ya no solo un ser duro e implacable: se convierte, en un verdadero monstruo en ocasiones, que llega a cuotas de brutalidad tan elevadas que llegan a superar a las de sus enemigos mas brutales, y así se lo recriminan sus allegados. Esta atormentado, amargado, es un descreído y su cordura pende de un hilo. Solo al final se atisba el leve brillo dorado de la heroicidad y la nobleza subyacente.


La trilogía tiene una culminación que, ya adelanto, a muchos les va dejar perplejos y posiblemente insatisfechos, cuando no directamente decepcionados. Realmente a mi también me ha chocado, pese a que los motivos esgrimidos para ese final tienen su lógica, una lógica solida y contundente. Lo que pasa es que una cosa es la lógica y otra muy diferente lo que se espera de una obra donde la épica es sobre-abundante. No negare que el final parece, si no forzado, al menos carente de algunas pocas lineas mas que lo dejasen mas redondo, algo que no es la primera vez que me pasa. A raíz de como se desarrolla en especial el tercer libro, me hago a la idea de que esta escrito así para conectar con la siguiente trilogía del autor, la de Ogre Titans, que ya creo que esta traducida al español y a la venta desde hace tiempo. Así que yo aconsejaría lo siguiente: cabeza fría al llegar a las ultimas paginas del tercer libro y no poner el grito en el cielo pensando que hecha a perder el resto de la trilogía, hacerse de alguna forma con la siguiente trilogía y ver el total.

Al menos, es lo que voy a hacer yo.


En cuando a la edición española, solo quisiera decir que, si bien aun no la he leído entera mientras escribo estas lineas (Al contrario de la inglesa), me ha molestado bastante ver algunos fallos y “licencias” que se han tomado en el tema de las traducciones, por lo menos en el primer libro y lo que llevo del segundo.
Desde hace tiempo he visto algunas traducciones al español en la saga de Dragonlance mas que cuestionables (O al menos peculiares por la elección del registro), como los “ósculos” y los “amancebamientos en la foresta” de Raistlin y Crysania en las novelas de la trilogía de Leyendas de la Dragonlance o los abundantes “feneceres” de la Leyenda de Huma (Recuerdo que este libro también es de Knaak). Por lo que he visto en los dos primeros libros de esta saga, por ahora no llegan a esos niveles, pero si me he dado cuenta que en algunos puntos han utilizado palabras que dan a confusión, en especial si uno conoce obras anteriores de Dragonlance y determinados trasfondos. Por ejemplo, usar “mujer” por “hembra” cuando se habla de los Minotauros femeninos (Los Minotauros consideran las hembras de otras razas feas a mas no poder, al carecer de rasgos bovinos, así que no las hay entre ellos al contrario de otras razas, por ejemplo, como esclavas de ningún tipo). Por otro lado, algunos rasgos del original, como la mezcla de prefijos griegos con sufijos latinos para dar pie a nuevos términos es obviado y “corregido” en la traducción española, poniendo directamente los términos latinos, como en el caso de poner “Centurión” por “Hecturión” o “Decurión” por “Decarión”, como si Knaak no tuviera ni idea sobre las legiones romanas que le sirvieron de modelo para las de los Minotauros y hubiera que arreglar su “metedura de pata”.
No solo me parece una falta de respeto hacia la obra original y su autor, ademas de una ignorancia muy grande de los encargados de pasar la obra al español. Por si fuera poco, me parece una forma de enmascarar el talento y la habilidad de este, al presuponer ciertas cosa por un lado e ignorar otras mas básicas por otro. Cuando reúna ganas, volveré a la versión traducida (La he dejado en el tercer libro, por la mitad), aunque me temo que estos atropellos no se van a quedar ahí.

En definitiva, me parece una buena trilogía. Esta bien escrita, es entretenida y tiene elementos que me parecen novedosos y originales. Hay detalles cuestionables mas que directamente negativos, a mi entender, algunos que no se si se han de achacar directamente al autor o a los editores. En pocas palabras, sin ser una trilogía de fantasía que pudiéramos calificar de ninguna manera como imprescindible (Salvo para el muy fan de Dragonlance y/o de los Minotauros de Krynn) u obra maestra tipo que-haces-que-no-te-la compras-gañan, si es en mi opinión una trilogía que renta leer, por novedosa, entretenida y manejable.
Y ya que estamos, aconsejaría leer la versión original mas que la española. No sea que alguien se haga ideas equivocadas, debido a como ha sido traducida.

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